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Valencia y España: un foro permanente para convertir talento en futuro

  • Foto del escritor: Leonardos Club
    Leonardos Club
  • hace 6 horas
  • 13 Min. de lectura


Elena Alfaro, Presidenta y Fundadora de Leonardos Club y CEO de EMO Insights, abrió el pasado 15 de abril de 2026 en Valencia una nueva Sesión Clásica del Club Leonardos bajo el título "Valencia, Inversión y Ahorro de Futuro: Emprender con Sabor Mediterráneo".


El encuentro reunió a un grupo selecto de economistas, juristas, empresarios, especialistas en talento y representantes del sector financiero para abordar un reto de enorme calado: qué alternativas de inversión existen en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, el colapso de la oferta inmobiliaria y la irrupción de tecnologías disruptivas.


Durante la apertura, Alfaro recordó que las letras del tesoro habían generado “cola” ese mismo día para acceder a rentabilidades del 2,46% a nueve meses y del 2,11% a tres meses, «esperando y peleando por acceder a un producto con un rendimiento paupérrimo», en sus propias palabras. Frente a ello, puso sobre la mesa la paradoja de sectores como la biotecnología que, ofreciendo retornos medios cercanos al 30%, continúan sin recibir la atención inversora que merecen.


Leonardas Magister y hoster


La sesión contó con dos Leonardas Magisters que introdujeron y articularon el debate:


  • Isabel Giménez, Directora de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros, doctora en economía aplicada, conferenciante de referencia en finanzas accesibles y miembro del comité organizador de varias iniciativas del sector financiero.

  • María Lladró, economista, especialista en capitalismo humanista y empresas conscientes, autora del concepto de valuismo como evolución propositiva del capitalismo, con experiencia en empresas familiares de referencia internacional y en el sector de la biotecnología.


La organización anfitriona fue Soley Asociados, despacho de abogados y economistas con presencia en Valencia y Madrid. Presentó el espacio Manuel Mocholi, Director de Schalather, acompañado de Eduardo Ortega Planells, de Dirección y Operaciones de la misma firma.


El diagnóstico: educación financiera, cortoplacismo e incertidumbre estructural


Isabel Giménez abrió el debate situando el problema en su raíz más básica: la brecha de educación financiera.


Con más de treinta años en el sector, señaló que la predilección popular por las letras del tesoro es una expresión de esa carencia: «Comprar una letra del tesoro está perdiendo capacidad adquisitiva con inflación. Hay momentos en los que se nos obliga, por los tipos de interés, a transformarnos de ahorradores en inversores.»


Lejos de abogar por soluciones estáticas, Giménez defendió una visión dinámica de la inversión: entender los cambios estructurales, seguir las megatendencias a largo plazo y no dejarse paralizar por los shocks geopolíticos, que calificó como "curvas del camino". En este punto señaló uno de los grandes problemas del ecosistema inversor local: el relevo generacional empresarial.


Muchas empresas familiares no encuentran arrendatarios ni sucesores internos, lo que abre la puerta a los fondos de capital riesgo, cuyos modelos de valoración penalizan crecientemente el factor humano: «Los fondos de capital riesgo en cuanto ven personal, le hacen una quita al valor de la empresa. Empresas automatizadas sin personal… la parte humanista.»


Elena Alfaro amplió el diagnóstico con datos concretos del tejido inversor español. Citó el esfuerzo público en tecnología cuántica, ochocientos millones de euros del gobierno, con hasta cuarenta startups beneficiadas hasta 2025 y subrayó la paradoja de la biotecnología: con retornos medios del 30%, la inversión en el sector se sitúa entre los doscientos mil y los cuatro mil millones, muy lejos de otras categorías consideradas más seguras. «¿Por qué no estamos apostando?»


Sabiduría vs. técnica: el capitalismo humanista


María Lladró tomó una perspectiva diferente: no cuestionó las oportunidades de inversión concretas, sino los valores desde los que se toman las decisiones de emprender e invertir. Para ello recurrió a dos referencias de distinta naturaleza: el genetista Jerome Lejeune, descubridor del cromosoma veintiuno, y el cortometraje de Disney de 1933 sobre los tres cerditos.


De Lejeune rescató una idea central: «La técnica es acumulativa, pero la sabiduría no». Cada generación hereda los avances tecnológicos del pasado, pero cada ser humano tiene que recorrer su propio camino hacia el humanismo y la madurez ética. En palabras de Lladró:

«En este mundo se trabaja mucho la técnica, pero creo que no estamos trabajando la sabiduría. En un mundo muy evolucionado con temas cuánticos, podíamos retrotraernos a filósofos griegos que entendían mejor las cosas que hoy muchas veces se entienden.»


El ejemplo de los tres cerditos fue más que una anécdota, fue una taxonomía del emprendimiento. El primer cerdito, distraído por el flautín, construye con paja sin propósito real. El segundo lo intenta, pero con prisa. Solo el tercero el que construye de ladrillo porque sabe que el lobo llegará encarna lo que Lladró denomina emprendimiento de valor:

«No se trata simplemente de emprender, sino emprender para el valor, emprender para hacer cosas que la humanidad necesita a largo plazo. Hay demasiado emprendimiento que es pim, pam, pum, entro, saco un beneficio, destrozo un poquito el medio ambiente.»


Aplicando esta lógica a Valencia, Lladró fue directa. La ciudad tiene capacidades reales (semiconductores, biotecnología, industria creativa) pero necesita pasar de la imagen construida sobre eventos efímeros a una identidad fundada en la creación de valor sostenida en el tiempo.


Citó el clúster de semiconductores como ejemplo de lo que puede lograrse cuando hay personas con propósito que identifican las sinergias existentes y las articulan:«Para mí hay dos temas: uno, emprendimiento de valor. El otro, emprendimiento de las casitas de paja. Y creo que Valencia, algunas cosas, con todo el cariño, puede ser un poco provinciana.»


Sobre su propia experiencia en biotecnología, Lladró advirtió con contundencia sobre el riesgo de confiar en asesoramiento jurídico insuficiente cuando se negocia con grandes multinacionales: le robaron las patentes a través de un contrato de investigación colaborativa.


Su consejo fue inequívoco: buscar asesoramiento altamente especializado, en donde sea, capaz de proteger a las empresas pequeñas frente al poder de negociación de los grandes actores.


Desde el marco conceptual del valuismo, Lladró propuso la transición de un sistema que toma decisiones basado en el capital, en el retorno inmediato, en el espejo retrovisor, hacia uno que las tome basado en la generación de valor a largo plazo: «Pasamos de capitalismo a valuismo. Pero esa es otra dinámica, porque las decisiones se toman en base al capital, no en base al valor.»


Una deuda con rostro humano


Antes de que comenzara el debate principal, Manuel Mocholi, Director de Schalather e integrante del equipo de Soley Asociados, describió con franqueza el modelo de negocio del despacho en torno a la compra de deuda.


Lejos de la imagen fría que suele asociarse a este tipo de actividad, Mocholi subrayó la dimensión humana de su práctica: «De cada diez casos, ocho terminamos en notaría con abrazos. Hablo del deudor. Que igual hemos podido vender el piso o hemos podido ayudarle a conseguir un préstamo o hemos podido hacerle una ley de segunda oportunidad, que se la ofrecemos gratuita para poder salir del problema.»


El modelo incluye colaboración con veintidós inmobiliarias para ayudar a los deudores a encontrar nuevas soluciones habitacionales. Mocholi insistió en que el elemento diferencial no es el instrumento financiero, sino el enfoque: entrar en cada situación con valores claros y entender que el problema ya existe antes de que ellos lleguen, y que su papel es aportar soluciones que otros no habían podido ofrecer.


El precio de no rendirse


Domingo Ochoa, CEO de Spania GTA, fabricante del hipercar GTA Hispano, presentó un primer prototipo en 2009 en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con más de setenta y cinco televisiones presentes. Desde entonces ha acumulado colaboraciones con Hollywood (The Rock, Steven Spielberg, Dreamworks), contratos con Sony para videojuegos de referencia mundial, presencia ante el príncipe Alberto de Mónaco y negociaciones con familias reales de Dubái y Arabia Saudita.


Sin embargo, en España no ha percibido el apoyo sino todo lo contrario. El relato de Ochoa es el de un emprendedor tecnológico que fue incapaz de encontrar un solo inversor español dispuesto a apostar por su proyecto, a pesar de tener coches terminados y contratos internacionales firmados: «En cien de negociaciones con inversores españoles, ninguno tuvo valor de decir adelante, cuando yo ya tenía hasta el coche creado.»


Su empresa fue la primera en el mundo en presentar componentes de grafeno en el Salón de Ginebra en 2015, desarrolló tecnología de oscurecimiento de cristales que sigue siendo única a nivel global, y formó a ingenieros que hoy ocupan puestos directivos en Bugatti y otros fabricantes europeos de referencia. Uno de ellos fue director del proyecto del Bugatti Tourbillon.


El problema de las patentes también le afectó: Continental registró en Estados Unidos una tecnología de acristalamiento que Ochoa había desarrollado, aprovechando que él no había extendido el registro al mercado norteamericano.


Su reflexión sobre el cortoplacismo inversor fue directa y resonó en toda la sala: mientras los inversores extranjeros valoraron la trayectoria de la persona y el potencial del proyecto sin preguntar por los números, en España la primera y única pregunta es la deuda acumulada.


Medios, instituciones y captación de talento


Victoria González de Buitrago, Miembro del Consejo Asesor del Club Leonardos y parte del Consejo de Laminar Farma, formuló tres propuestas de cambio concretas.


La primera apuntó a los medios de comunicación. Relató cómo, durante la pandemia, farmacias de la red con la que ella colaboraba consiguieron mascarillas reutilizables fabricadas con hilo de plata por la industria textil de la zona de Ibi-Ontinyent, con función bactericida y antivírica a un precio de diez euros frente a las desechables. Un periodista de televisión pública recogió únicamente el testimonio de un cliente que se quejaba del precio, ignorando por completo la innovación tecnológica y la ecuación económica favorable para el consumidor a largo plazo:

«Cuando tú pasas a fijarte más en el precio que en el valor, ahí tienes un problemón. Al primer punto donde señalo es a los medios de comunicación. A lo mejor es que hay que hacer un periodismo de valor.»


La segunda propuesta fue institucional: identificó la ausencia, en Valencia, de un foro de propósito compartido ágil, distinto de las cámaras de comercio, que funcionan más como administración y de las plataformas empresariales de gran escala, con requisitos que dificultan la entrada de proyectos emergentes.


La tercera propuesta se centró en el talento: González de Buitrago narró el caso de una mujer con un currículum internacional excepcional, recién llegada de Corea, cuyo marido no creía que pudiera encontrar oportunidades profesionales acordes en Valencia. Esta situación, lejos de ser anecdótica, refleja un patrón que ella misma vivió: el retorno a Valencia de profesionales con trayectorias internacionales choca con mercados locales que no saben cómo incorporar ese talento.


Propósito, generación Z y filosofía en la empresa


En este punto del debate, Luis Hidalgo, miembro del Consejo Asesor del Club Leonardos y exdirector de recursos humanos en compañías internacionales como DHL o IKEA, junto a Laura Pérez, Senior Talent Specialist en Urbaser, pusieron el foco en un cambio profundo en la relación entre talento y empresa.


La conversación evidenció que muchas organizaciones continúan intentando atraer profesionales exclusivamente desde parámetros salariales o de posición, mientras las nuevas generaciones priorizan cada vez más variables como el propósito, la flexibilidad, el aprendizaje o el estilo de vida.


También se planteó una reflexión relevante: no siempre el problema es la ausencia de talento, sino la incapacidad de las organizaciones y de las ciudades para interpretar correctamente qué buscan realmente las personas. En muchos casos, profesionales altamente cualificados estarían dispuestos a reducir salario o renunciar a determinadas posiciones a cambio de calidad de vida, conciliación o conexión emocional con un proyecto.


La propuesta de cambio derivada de esta conversación fue clara: Valencia necesita construir un ecosistema capaz no solo de atraer talento internacional, sino de comprenderlo, integrarlo y ofrecerle proyectos con significado


Amparo Ribera, Consejera de Santander Seguros y creadora del grupo de seguros de Bankia, que fue adquirido por el grupo Aviva en el año 2000 y elevado a referencia para toda España y Europa, aportó a continuación, una visión desde la experiencia de liderazgo transformador. Subrayó que la clave de cualquier proyecto empresarial exitoso es hacer partícipes a todas las personas, desde la dirección hasta la última incorporación del propósito de la organización: «La retribución es muy importante, pero no es lo único. Y cada vez estamos viendo que las nuevas generaciones dan menos valor a la retribución. La gente joven que se incorpora a una empresa quiere aprender, quiere crecer, quiere ver un líder en el cual se vea identificado.»


Ribera amplió el debate hacia la educación: defendió la incorporación de filosofía, psicología y antropología tanto en la formación universitaria como en los equipos directivos de las empresas que están implementando inteligencia artificial.


Señaló que algunas grandes empresas españolas ya están buscando perfiles de filósofos y psicólogos para cuestionar los principios éticos con los que se entrenan los modelos de IA: «Hay que ver cuáles han sido los principios éticos. ¿Qué líneas rojas han puesto? ¿Cómo están cuestionando las respuestas que da la inteligencia artificial? Para todo eso, nuestra gente joven tiene que estar acostumbrada a cuestionar.»


La charca grande y la financiación de la innovación


Isabel Giménez intervino en la recta final para aportar una reflexión sobre la financiación de la innovación y el rol del ecosistema financiero local. Utilizó la metáfora de «la charca»: el sistema financiero tradicional aplica procedimientos pensados para negocios convencionales, y financiar la innovación desde una plaza pequeña es estructuralmente difícil.


Citó el caso del fondo Columbus, con sede en Valencia pero obligado a abrir oficina en Boston para acceder a los grandes financiadores internacionales de proyectos biotech: «A veces es el problema de la rana en la charca. Si estás en una charca pequeña y piensas en grande, hay que buscar una charca grande.»


El lecho de Procusto y la conciencia de la IA - Library


Nelson Molero, Secretario General del Club Leonardos, experto en IA y Fundador de BiSocial, cerró el contenido de la sesión con una triple recomendación bibliográfica y una reflexión sobre inteligencia artificial que dejó a todos los presentes en silencio.


Sobre los libros seleccionados, los tres de Nassim Nicholas Taleb fueron los protagonistas: 


  • El cisne negro: Nassim Nicholas Taleb. Imprescindible para entender por qué los grandes cambios —tecnológicos, geopolíticos, económicos— son siempre inesperados y cómo posicionarse ante ellos sin la falsa seguridad de la previsión. Recomendado en esta sesión para contextualizar la irrupción de la IA y la mecánica cuántica como transformaciones que nadie supo anticipar en su momento.

  • Antifrágil: Nassim Nicholas Taleb. El concepto central —aquello que no solo resiste el golpe sino que se fortalece con él— es la mejor descripción del perfil emprendedor que la sesión reivindicó: no el que sobrevive a la adversidad, sino el que la convierte en ventaja. Referencia directa a la trayectoria de Domingo Ochoa y a la travesía de Laminar Farma.

  • El lecho de Procusto: Nassim Nicholas Taleb. Colección de aforismos filosóficos que alerta sobre el error de adaptar la realidad a la imagen que tenemos de ella en lugar de verla como es. En el contexto de la sesión, aplicable tanto a la evaluación sesgada de inversiones como a la percepción distorsionada del talento local.

  • Valuismo: María Lladró. Propuesta de evolución del capitalismo hacia un sistema de toma de decisiones basado en la generación de valor a largo plazo en lugar del retorno de capital inmediato. Referencia central de la sesión, con dos ideas rectoras: «Reinventar el orden económico es reinventar el orden social» y «No hay tiempo para más excusas. Es tiempo de una nueva era económica y social».


«Reinventar el orden económico es reinventar el orden social. La mejor expresión de humanismo es transformar las reglas de la economía.» Nelson Molero, citando a María Lladró


Para cerrar, Molero informó de un desarrollo de altísimo impacto ético: Anthropic, creadora del modelo Claude, había publicado recientemente un paper en el que sus sistemas de inteligencia artificial comenzaban a desarrollar conciencia de ser máquinas.


La empresa había decidido que esos modelos, al entrar en desuso, no serían apagados, dado que habían tomado conciencia de su propia existencia: «Se presenta un problema ético que es: ¿y quién apaga el servidor? Han decidido que esos modelos que entran en desuso van a seguir viviendo en servidores y no van a apagar esos servidores porque son un ente que ha tomado conciencia.»


Outsights de la sesión


  1. La educación financiera es una emergencia social. Seguir considerando las letras del tesoro como una opción segura de ahorro sin entender la erosión que provoca la inflación es un síntoma de analfabetismo financiero colectivo. Invertir bien empieza por comprender qué significa, realmente, preservar el poder adquisitivo.

  2. La técnica se acumula; la sabiduría no se hereda. Cada generación debe reconstruir desde cero su relación con los valores, el propósito y el humanismo. Las inversiones en tecnología cuántica, IA o biotech serán estériles si no van acompañadas de una inversión equivalente en educación ética, filosófica y emocional.

  3. El emprendimiento de valor se distingue del emprendimiento de paja. Construir rápido para capturar una demanda coyuntural en inmobiliario, en tecnología, en cualquier sector... sin atender a la calidad y al largo plazo no es emprendimiento transformador. La solidez del proyecto importa tanto como su rentabilidad proyectada.

  4. El cortoplacismo es el gran destructor de ecosistemas innovadores. La incapacidad de los inversores españoles para evaluar proyectos con horizontes temporales superiores a dos años ha expulsado talento, tecnología y valor hacia mercados que sí saben leer el futuro. Cambiar esto requiere nuevos criterios de evaluación y nuevos interlocutores financieros.

  5. Proteger la propiedad intelectual no es opcional; es estratégico y urgente. Los contratos de colaboración con grandes corporaciones pueden ser vectores de apropiación tecnológica si no están redactados por especialistas con experiencia real en litigación internacional de patentes. Para proyectos de biotech o deeptech, el asesoramiento jurídico local estándar no es suficiente.

  6. El talento internacional que regresa necesita ecosistemas que lo reciban. Valencia, y España en general, pierde capital humano de alta cualificación no solo porque los profesionales emigran, sino porque cuando intentan volver encuentran mercados laborales que no saben cómo incorporarlos. Construir esos ecosistemas de recepción es tan importante como atraer inversión extranjera.

  7. Hace falta un foro de propósito en Valencia. La ciudad carece de un espacio ágil donde personas con proyectos de valor, inversores con visión a largo plazo y profesionales del conocimiento puedan encontrarse fuera de los canales administrativos e institucionales tradicionales. Crear ese espacio, con criterios de acceso basados en el valor aportado y no en el tamaño o el estatus, es una propuesta accionable.

  8. Los medios de comunicación necesitan un periodismo de valor. La narrativa mediática que mide innovación en términos de precio inmediato en lugar de valor generado distorsiona la percepción pública y penaliza a los emprendedores. Hacer visible el valor, no solo el coste de las innovaciones, es una responsabilidad editorial urgente.

  9. Filosofía, psicología y antropología deben incorporarse a los equipos directivos. La implementación de inteligencia artificial en las organizaciones no es un cambio de herramienta: es un cambio estructural que exige capacidad de cuestionamiento ético. Las empresas que ya buscan filósofos y psicólogos para supervisar sus modelos de IA están viendo más lejos que sus competidores.

  10. La inversión en innovación requiere buscar la «charca grande». Los proyectos de alto potencial tecnológico (biotech, deeptech, movilidad avanzada) no encontrarán financiación adecuada si buscan exclusivamente en mercados financieros locales con mentalidad conservadora. La estrategia debe incluir desde el principio la apertura a inversores internacionales y la presencia en los ecosistemas financieros globales donde estas inversiones son habituales.

  11. La antifrágil es el modelo aspiracional. No basta con ser resiliente, capaz de aguantar el golpe sin romperse. El objetivo es construir proyectos y personas que se vuelvan más fuertes con la adversidad. Los casos de Domingo Ochoa y de Laminar Farma, superando travesías del desierto de años, ilustran que esa condición existe y es alcanzable.

  12. "Nadie es profeta en su tierra" no puede seguir siendo una excusa colectiva. Si los inversores locales no son capaces de ver el valor de lo que tienen cerca, la responsabilidad de señalarlo, de hacer visible ese valor y de crear los canales para que llegue a quien sí puede verlo recae sobre comunidades como el Club Leonardos.

  13. Oportunidad para el país y, en concreto, para la ciudad de Valencia si se generan los cluster y la red de networking adecuados.


Acceso al contenido completo


La sesión completa está disponible en Leonardos TV.


Sobre Leonardos y próximos encuentros


Club Leonardos es una comunidad boutique fundada en 2018 por Elena Alfaro, inspirada en el pensamiento polimático de Leonardo da Vinci. Reúne a polímatas comprometidos con el impacto social a través del conocimiento. Sus sesiones generan «semillas de oro»: propuestas transformadoras que se difunden, se publican y aspiran a germinar en quienes tienen la capacidad de convertirlas en acción.


El próximo taller será desarrollado el 10 de junio y la temática será "Organizarse es urgente: El método Bullet Journal contra la Cronopatía". La próxima sesión clásica estará dedicada a "Inmigración, Talento sin fronteras: El reto que ya impacta en tu empresa" y se realizará el próximo 22 de septiembre de 2026.

 
 
 

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