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Contra la anestesia social, confianza; contra la inseguridad, cultura de seguridad y una suprainteligencia público-privada

Foto del escritor: Leonardos Club
Leonardos Club
hace 4 horas
12 min de lectura

Inmigración, financiación del terrorismo, recursos estratégicos y confianza institucional: el Club Leonardos reunió a la defensa, la ciencia y la empresa para repensar dónde empieza hoy una frontera.



El 30 de septiembre de 2026, el Club Leonardos celebró su Sesión Clásica «De las fronteras al valor: talento, seguridad e inversión». La sesión, en agenda desde el año anterior, coincidió con los recientes acontecimientos en Ceuta, lo que dotó al debate de una actualidad que nadie esperaba.


Elena Alfaro, Presidenta y Fundadora del Club, situó el encuentro dentro de un hilo de trabajo de largo recorrido ya en el Club, pues ya se trató en el 2022 que no habría paz en el mundo sin un planteamiento sobre "el bien común". Más adelante, todo llevó a que el club hablara de cohesión, de talento y de inversión.


La inmigración aparecía ahora como el punto donde todo convergía: "convivimos con muchas culturas, necesitamos talento del exterior y, sin embargo, no sabemos cómo reaccionar cuando llega. ¿No deberíamos invertir en origen, allí donde nacen los flujos migratorios? ¿No deberíamos identificar oportunidades en lugar de echarnos las manos a la cabeza cuando surgen los problemas? ¿Por qué una sociedad que necesita reaccionar parece anestesiada?"


Como es habitual, el objetivo no era diagnosticar, sino encontrar la «semilla de oro»: una propuesta de cambio construida entre todos.


Hoster y Leonardos de la sesión


El Club Leonardos agradeció especialmente su acogimiento por parte de The Arq Showroom por ser hoster de esta Sesión Clásica. Nacido en Madrid en 2019, The Arq Showroom es un espacio que reúne a distintos proveedores en un mismo entorno y es, a la vez, un lugar de encuentro para profesionales. Esa vocación de conectar disciplinas y propiciar sinergias encaja con el espíritu Leonardo: también en esta sesión, el diálogo entre perspectivas distintas fue la materia prima de la semilla de oro.


En esta sesión se tuvo como Leonarda Magister a Inmaculada Antúnez, Doctora cum laude en Derecho Internacional y Comandante de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Su trayectoria: misiones en Afganistán y en Somalia, esta última a caballo con Kenia, como responsable financiera del contingente de la Unión Europea desplegado en el país. Su tesis doctoral, defendida en la Universidad de Valencia en 2021, fue declarada de especial interés para la seguridad del Estado por el Ministerio de Defensa. Además, es autora de Sé malvada, sé valiente y está preparando una segunda tesis, en la Universidad de Nebrija, sobre las medidas contraterroristas de China.


El debate contó con la participación de:


  • Nelson Molero, Secretario General del Club Leonardos, IA Expert y Fundador de BiSocial.

  • Luis Hidalgo, Miembro del Consejo Asesor y CEO de DCV & Partners.

  • Adolfo Ramírez, Miembro del Consejo Asesor, experto en banca y transformación digital.

  • Eduardo Alcaraz, Miembro del Consejo Asesor y Director de DCV & Partners.

  • Laura Pérez, Directora de Recursos Humanos de Alquiler Seguro.

  • Pablo Beltrán, CEO de TrueBroker.

  • Miguel Angel Cobos, PhD, del Instituto de Magnetismo Aplicado (UCM).

  • Nieves Sánchez Guitián, Presidenta del Colegio de Geólogos de España y experta en seguridad nuclear.

  • José Martí Parreño, Vicerrector de Investigación de UNIE Universidad.

  • Gloria Picón Aparicio, Funcionaria del Ministerio de Justicia.


La inseguridad, un gran problema


Antúnez abrió la sesión con una inversión de perspectiva. Cuando pensamos en terrorismo, pensamos en atentados, radicalización o lobos solitarios; rara vez en lo que lo sostiene: el dinero.


Lo comprendió en Somalia. Como responsable financiera del contingente europeo, pagaba a un proveedor local de conectividad un millón y medio de dólares al mes. Entre la orden y la fecha valor transcurría hasta mes y medio sin trazabilidad posible.


Aquella observación de campo se convirtió en una tesis de 750 páginas y, después, en un libro que traslada esas vivencias a una dimensión humana. «Hay ciertas vivencias que, sin perder ni un ápice de rigor, solamente se comprenden cuando las explicas desde la dimensión humana», explicó.


Tres ideas para la empresa


La Leonarda Magister pidió a la sala retener tres ideas:


  1. La geopolítica nos afecta a todos. «No tienes que estar trabajando en el ámbito de la seguridad y la defensa para entender que lo que pasa en el mundo tiene implicaciones en tu vida diaria».

  2. Los riesgos geopolíticos deben traducirse a lenguaje empresarial. Afectan a cadenas de suministro, seguridad del personal, inversión y reputación.

  3. Hay que convertirse en maestros. «Ser un maestro no significa tener la respuesta a todas las preguntas, sino no aceptar explicaciones sencillas ante realidades complejas».


El ejemplo fue el estrecho de Ormuz. Hace un año, se sentía lejano. Hoy condiciona el precio de los combustibles, el gas, los componentes electrónicos y los vehículos. A su juicio, el multilateralismo tradicional ha desaparecido y la economía se ha convertido en una herramienta de poder entre Estados Unidos y China, con Europa en medio.


El mantra follow the money, consolidado tras el 11-S, ha quedado superado. «El dinero ilícito ya no necesita parecer ilícito», resumió. Desaparece entre un millón de transferencias perfectamente legítimas.


Nunca se han tenido tantos datos: bancos, tecnológicas, operadores de telecomunicaciones, plataformas, aseguradoras. Pero más información no equivale a más comprensión. «¿Quién tiene las piezas del puzzle? El sector privado tiene unas piezas. El Estado tiene otras. Las instituciones financieras tienen el resto. Pero ¿quién arma el puzzle completo?»


Instituciones y empresas trabajan en compartimentos estancos, el crimen organizado, no. Opera a la vez sobre el sistema financiero, la tecnología, las telecomunicaciones y las redes sociales. De ahí el título de la sesión: la nueva frontera del valor no procederá de la inteligencia artificial, sino de la colaboración público-privada.


La IA como potenciador y el caso de China


«La inteligencia artificial no va a sustituir esa colaboración, pero sí la va a potenciar», afirmó Antúnez. Un humano difícilmente detecta un patrón entre un millón de operaciones, un algoritmo sí.


Pero el algoritmo solo encuentra relaciones en los datos a los que accede. Con compartimentos estancos, incluso el sistema más sofisticado ofrece fragmentos de realidad.


Compartir datos tiene riesgos, y la ponente los formuló sin rodeos: "¿quién supervisa el algoritmo?, ¿quién corrige los falsos positivos? y, sobre todo, ¿dónde termina la prevención y dónde comienza la vigilancia?"


China, objeto de su actual investigación, representa la máxima expresión de esa colaboración impulsada por IA. El crédito social clasifica a los ciudadanos según su comportamiento en redes, su biometría y sus transacciones, incluso permite confinar preventivamente a quien se considera una amenaza. «El problema es que China no es una democracia», subrayó. Las economías occidentales se rigen por el derecho constitucional y el derecho internacional humanitario. Por tanto, «tenemos que encontrar un nuevo paradigma».


La búsqueda de la semilla: Focus Experto Polímata


La empresa ante el riesgo: de reactiva a preventiva


Elena Alfaro trasladó la búsqueda de la propuesta de cambio a la mesa, y en concreto a Laura Pérez. Una empresa de alquiler sabe quién alquila, cómo y para qué: ¿puede contribuir con esa información a la seguridad nacional?


Pérez, explicó que la prioridad es pasar de una lógica reactiva a una preventiva. Por eso la seguridad ocupa un lugar muy alto en la agenda, con la ciberseguridad liderada por el área tecnológica. Se extiende a todos los grupos con los que trabaja la compañía: empleados, clientes, propietarios y colaboradores.


A ese reto se suma la exposición pública. El sector inmobiliario vive pendiente de los decretos que regulan la vivienda, y estar en primera línea del debate político implica mucho ruido. Aun así, se plantean preguntas que conectan con el eje de la sesión: dónde aporta valor la empresa, qué pasa con el talento y cómo le afectan las relaciones con otros países a la hora de crear oportunidades para sus colectivos


Talento extranjero y una «suprainteligencia» compartida


Miguel Angel Cobos aportó la mirada de los materiales estratégicos: semiconductores que ya actúan como memoria, tierras raras de enorme peso geopolítico y aplicaciones en defensa, como recubrimientos que absorben la señal del radar.


En el Instituto de Magnetismo Aplicado, dependiente de la UCM, reciben doctores y doctorandos de Túnez, Marruecos o Irán, que superan filtros previos y trabajan con acompañamiento. Es la cara concreta del dilema: necesitamos ese talento, pero no siempre sabemos cómo acogerlo. Cobos reconoció, además, que incorporar la cultura de seguridad a la universidad no es sencillo.


Su propuesta fue una «suprainteligencia» entre lo público y lo privado: perfiles altamente especializados dentro de las empresas, con la función explícita de colaborar con las instituciones en materia de seguridad.


El subsuelo como frontera


Nieves Sánchez Guitián desplazó la frontera hacia el subsuelo: la riqueza mineral del territorio.


Alertó del riesgo de que uranio, volframio u otros minerales críticos acaben en manos de intermediarios que solo buscan la autorización administrativa para revenderla.


«¿Y quién está dispuesto a pagar por un dominio minero en España más que los chinos? Absolutamente nadie». Propuso una visión de Estado, preferiblemente europea, y una alianza mucho más estrecha con Portugal en proyectos de país, I+D y colaboración universitaria.


Señaló además una paradoja: las regiones históricamente más pobres (Portugal, Extremadura, Castilla y León, Galicia, Asturias) concentran la mayor riqueza estratégica, mientras el corredor mediterráneo, más próspero, sufrirá más la emergencia climática.


Su segunda gran idea fue la cultura de seguridad, que se aprende entre los tres y los ocho años y debe formar parte del ADN de las personas y las empresas. Recordó cómo DuPont la extiende incluso a la vida privada de sus trabajadores. Pidió a las empresas aportar cultura de seguridad al país, más allá de su propia seguridad, y a los colegios enseñar de qué está hecho un móvil antes que en qué sistema cristaliza el cuarzo. «Menos ideología y más geología. Ese es mi lema».


Anestesia cívica y escuela


Luis Hidalgo situó en la corrupción la raíz de muchas de las disfunciones que se describieron en la sala. Mostró preocupación, sobre todo, por una sociedad «anestesiada»: que se indigna con lo anecdótico mientras los grandes problemas pasan inadvertidos.


Desde ahí llevó el debate a la escuela. A su juicio, en muchos colegios públicos una parte del alumnado no domina el idioma y el profesorado se ve obligado a rebajar el nivel. El resultado, sostuvo, es una sociedad cada vez más desigual en su formación: una minoría capaz de pensar en términos globales y una mayoría creciente atrapada en lo básico, con una comprensión lectora en declive, como ya refleja el informe PISA.


Elena Alfaro añadió una variable transversal: la velocidad. Si fuéramos «un pelín más lentos», sugirió, las cosas saldrían mejor, y ese ritmo lo impone en buena medida las compañías tecnológicas y el avance de la tecnología.


¿El algoritmo sabe lo que pensamos o nos hace pensar?


Ante la tentación de señalar a la tecnología, Inmaculada Antúnez matizó: «El problema no es que utilices Instagram para comunicarte con un familiar que vive al otro lado del mundo. El problema es cómo está programado el algoritmo para crearte adicción».


Nelson Molero conectó los dos frentes que la Leonarda Magister había abierto, la inteligencia artificial y las redes sociales, y planteó la pregunta que incomoda a ambos: «¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿El algoritmo sabe lo que estamos pensando o el algoritmo nos ha hecho pensar?».


Lo ilustró con un ejemplo cotidiano. Alguien decide un día que quiere viajar a Francia y cree que la idea es suya, porque encontró vuelos baratos. Lo que no advierte es que el algoritmo llevaba semanas mostrándole vídeos de Francia, imágenes de baguettes, de panaderías francesas, hasta que llega el momento en que dice: quiero ir a Francia. El deseo parece propio, pero ha sido cultivado.


Su reflexión desplaza el debate de la privacidad al libre albedrío. La cuestión ya no es solo qué saben de nosotros, sino cuánto de lo que queremos ha sido inducido. Es una forma silenciosa de la anestesia social que recorrió toda la sesión.


Confianza: el requisito previo


Eduardo Alcaraz lo resumió en una palabra: «Para mí la palabra clave es la confianza. No hay confianza entre la parte pública y la parte privada, y si no partimos de esa base, poco más podemos hacer». ¿Qué información va a compartir una empresa si ni siquiera sabe cómo se utilizará?


Adolfo Ramírez, experto en transformación y digitalización, recordó que el sector financiero ya opera bajo supervisión, con el Banco de España ejerciendo la tutela. Pero advirtió del reverso: quien acumula información acaba utilizándola en su beneficio, «en el beneficio que sea». La empresa privada no se fía de la parte pública por la corrupción, y no compartirá información si no sabe cómo se va a utilizar.


El papel de la demografía


Pablo Beltrán, que lleva una década investigando sobre población, ofreció la lectura de mayor alcance histórico. Las sociedades han ido creando estructuras para responder a relaciones cada vez más complejas: de la tribu a lo que él denomina el Organismo Social Superior, los Estados nacionales nacidos para gestionar la explosión demográfica de la Revolución Industrial. Desde 1990, sostiene, la población crece más despacio, y esa desaceleración hace inviable un sistema construido sobre el crecimiento continuo: deuda, pensiones, mercados.


Puso como ejemplo a China, con un hijo por mujer frente a la tasa de reposición de 2,1. A su juicio, el siguiente gran actor no será una nación con fronteras sino empresas estado, y el valor lo generarán individuos capaces de dominar la tecnología y de cuidar su salud física y mental ante la velocidad del cambio.


Beltrán fue tajante: «El único cambio que cabe es individual, y uno va a tener que elegir dónde va a querer estar».


La raíz ética


Gloria Picón Aparicio, del Ministerio de Justicia y licenciada en Ciencias Políticas, tomó el turno de intervenciones con una lectura transversal: la mayoría de los problemas descritos parten de una crisis ética. «Mientras no recuperemos unos valores, una moral, tenemos gobiernos que no estarán a la altura: es un reflejo de la sociedad». Su conclusión fue la necesidad de un movimiento que reconstruya ese sustrato común.


¿Un nuevo modelo de Estado?


Elena Alfaro recogió el guante de la desconfianza para anticipar el próximo encuentro: la propuesta de un nuevo modelo de Estado, nacida en parte de lo debatido en las sesiones del Club.


Su planteamiento partía de una pregunta: si existen modelos capaces de llevar a un país a la desconfianza y la decadencia en una sola generación, ¿por qué no diseñar uno que impulse el movimiento contrario?


Entre las ideas que avanzó, destacó la de un ciudadano que sea inversor y no solo contribuyente: alguien preparado para participar activamente en lo común, en lugar de delegarlo todo en un Estado paternalista.


OUT-SIGHTS


La semilla de oro, en palabras de la propia Elena Alfaro al cerrar la sesión, apunta a un sistema donde la información deje de estar fragmentada y pase a estar interrelacionada, liderado por un nuevo perfil de talento.


De ella se desprenden estas propuestas:


  1. Traducir la geopolítica a lenguaje de negocio. Ormuz, Somalia o Ceuta impactan en materias primas, suministro y reputación. El riesgo geopolítico debe integrarse en la gestión de riesgos con el mismo rigor que el financiero.

  2. Pasar del cumplimiento a la inteligencia económica. Si el dinero ilícito ya no parece ilícito, las obligaciones de reporte no basta, hace falta capacidad analítica para leer patrones.

  3. Crear canales institucionales para que la empresa informe. El Estado debe ofrecer mecanismos accesibles y seguros para que las empresas comuniquen señales anómalas, superando la relación vertical en la que el Estado ordena y la empresa cumple.

  4. Un perfil de «embajador de la información». Profesionales especializados dentro de las organizaciones, con la función explícita de colaborar con lo público: la «suprainteligencia» propuesta en la sala.

  5. Confianza antes que datos. Ningún intercambio funcionará sin garantías sobre el uso de la información, supervisión del algoritmo y límites claros entre prevención y vigilancia.

  6. Un paradigma occidental propio. Europa necesita un modelo eficaz y constitucionalmente legítimo.

  7. Soberanía mineral con visión ibérica. Los recursos críticos del subsuelo exigen una estrategia de Estado, europea y compartida con Portugal, que evite su cesión opaca a terceros.

  8. Cultura de seguridad desde la escuela. La prevención debe sembrarse en la infancia y extenderse desde las empresas al conjunto del país, con compromisos firmes también en la administración local.

  9. Despertar la conciencia cívica, que una la anestesia, la crisis ética y el rearme moral.


Library


En esta ocasión, Nelson Molero cambió la dinámica: cada Leonardo recomendó un libro que, a la luz del debate, pudiera provocar un cambio en quien lo lea.


  • Sé malvada, sé valiente, de Inmaculada Antúnez. Leído a través del viaje del héroe de Joseph Campbell: no el viaje hacia fuera, sino el que se emprende hacia dentro.

  • El antropólogo inocente, de Nigel Barley. Una mirada lúcida y divertida a la alteridad cultural.

  • Antifrágil, de Nassim Nicholas Taleb. Dejar de depender de quien promete salvarnos y aprender a fortalecerse en el desorden.

  • Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y 1984, de George Orwell. Las dos distopías del dilema entre seguridad y control: el mundo seguro que se paga con libertad y el control total del Estado.

  • ¿Por qué fracasan los países?, de Daron Acemoglu y James A. Robinson. Las instituciones como clave del progreso o la decadencia de las naciones.

  • El Silmarillion, de J. R. R. Tolkien, editado por Christopher Tolkien. Un retrato de la condición humana y de la corrupción inherente al poder.

  • El despertar de los infelices, de Gonzalo Montes Amayo. Novela sobre las carencias humanas y la podredumbre del poder, donde el amor y la libertad aparecen como única salida.

  • La teoría Let Them, de Mel Robbins. Soltar lo que no depende de nosotros para recuperar impulso en una carrera de largo plazo.

  • Dioses y mendigos, de José María Bermúdez de Castro . La evolución humana como marco para entender quiénes somos.

  • Introduction to Solid State Physics, de Charles Kittel. Una puerta accesible a la estructura de la materia que sostiene la geopolítica de los materiales.

  • El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. La pregunta por el sentido como punto de partida.

  • La Biblia. Releída como fuente para recuperar la ética y la moral que el debate echó en falta.


Pablo Beltrán prefirió recomendar una actitud: leer a autores con capacidad crítica que piensen distinto a nosotros, y leer mucho sobre población y sobre lo que la tecnología puede cambiar.


Acceso al contenido completo

La sesión completa está disponible en Leonardos TV: [enlace pendiente].


Sobre Leonardos y próximos encuentros


El Club Leonardos es una comunidad boutique fundada en 2018 e inspirada en la curiosidad polímata de Leonardo da Vinci. Sus miembros no son socios, sino Leonardos: profesionales de ámbitos muy distintos que, desde su experiencia, construyen conocimiento colectivo y propuestas de cambio para la sociedad.


Las sesiones, reducidas y moderadas, persiguen siempre una «semilla de oro» que pueda germinar fuera de la sala.


El próximo encuentro, previsto para el 12 de Noviembre, abordará la propuesta de un nuevo modelo de Estado, retomando algunas de las líneas más disruptivas abiertas en esta sesión.


El Club prepara además para diciembre, una sesión dedicada a la generación Z.


 
 
 

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